Monjas feministas en busca de igualdad

La Iglesia Católica es una institución que reúne a más de 1.200 millones de creyentes en todo el mundo. Desde su fundación, las mujeres no han podido acceder a los puestos más importantes. Cristina Pascual es una monja feminista que plantea la necesidad de reivindicar la equidad entre el hombre y la mujer dentro de la Iglesia. Declara que“en una parroquia de barrio, las labores de cuidado y limpieza las asumen mujeres, y cualquier cosa como el sacerdocio lo asumen hombres”.

JOSÉ ACCINI Y LORENA MARTÍN 

La hermana Cristina Pascual tiene 25 años y es una de las monjas de la Congregación de Santa Ana, en Zaragoza. Se considera abiertamente feminista e incluso tomó parte en la manifestación del pasado 8 de marzo. “Llega un punto en que, a la hora de tomar las decisiones, las toman varones por el tema del sacerdocio. La mitad de la Iglesia no tiene la voluntad de decidir en última instancia, queda relegada la mujer”, revela.

La iglesia transmite un conjunto de principios que una parte importante de la población sigue como modelo. A pesar de esto y después de dos mil años de historia, la Iglesia Católica cuenta actualmente con 415.000 sacerdotes (según el Anuario Pontificio emitido por el Vaticano) y ninguna sacerdote mujer.

El origen de esto lo explica Joan Bladé, Vicario de la Parroquia de la Purísima Concepción. “Entonces la Iglesia siempre ha seguido este criterio, al ser doce apóstoles solo varones, y los sacerdotes sucesores de estos, deben ser solo varones también”, explica . Sin embargo, algunas voces dentro de la Iglesia tienen opiniones contrarias. Una de ellas es María Pau Treinar, una monja feminista que forma parte del Colectivo de mujeres en la iglesia y que tiene 82 años, “los doce apóstoles es un número que representa a las doce tribus de Israel, que quiere decir a todos. Se tiene que interpretar la Biblia en la sociedad actual”. De la misma opinión es Roser Sole, del Instituto Superior de Creencias Religiosas de Barcelona: “Son interpretaciones sexistas que no tienen en cuenta lo que es ser persona en el testamento”.

Mujeres en la Iglesia
El sacerdote Joan Bladé explica el papel de la mujer en la Iglesia Católica.

Como en el tema del sacerdocio, existen otros puntos en los que la Iglesia y el feminismo discrepan. Un ejemplo de ello es el aborto. Mientras el feminismo reivindica que la mujer decida sobre su cuerpo, la Iglesia se muestra radicalmente en contra. “El aborto es un crimen, es una amenaza”, sentencia Bladé. En contraste, Amor del Álamo, de la Asociación Feminista de Catalunya, defiende la libertad de la mujer en este aspecto: “Nosotras debemos tener el derecho de decidir sobre nuestro propio cuerpo. La decisión y la última palabra ha de ser de la mujer”.

“Es una amenaza para ellos porque pierden sus puestos de privilegio”, afirma Sole.

Otro conflicto aparece con el tema del matrimonio homosexual. Mientras el movimiento feminista está a favor y reivindica los derechos de los LGTBI, la Iglesia permanece en su posición de rechazo a la unión entre dos personas del mismo sexo. Bladé lo explica de forma contundente: “La práctica de la homosexualidad implica caos. Hay que ir al detalle, al caso particular, pero la Iglesia nunca aceptará el matrimonio homosexual”. Asimismo, la iglesia también muestra rechazo intransigente hacia los métodos anticonceptivos. Según Bladé, “cosas como el condón van en contra de la naturaleza. Yo no puedo contaminar mi cuerpo de pastillas o de instrumentos que obstaculizan la naturalidad”.

Las diferencias en la remuneración que existen de acuerdo al género son tan polémicas dentro como fuera de la Iglesia. Según un estudio de Técnicos de Hacienda, existe una brecha salarial del 30% entre el hombre y la mujer en España. Dentro de la Iglesia, la situación empeora. “La mujer no es considerada nada, los sueldos de los religiosos o religiosas son diferentes”, reclama Marce Sessot, Presidenta del Colectivo de Mujeres en la Iglesia. Hace poco, el Osservatore Romano del Vaticano publicó las voces de tres monjas que declararon ser explotadas, en un trabajo sin horarios y casi sin remuneración. Esta es una realidad difícil de cambiar con las mujeres fuera de los puestos de toma de decisión. “Es una amenaza para ellos porque pierden sus puestos de privilegio”, afirma Sole.

Aún y así, el paso del tiempo y los esfuerzos por parte del colectivo feminista ha dejado su huella en la institución y las mujeres han podido ver algunos cambios. “Poco a poco la mujer también va accediendo a estudios de profundización de la teología”, cuenta Concepció Huerta, miembro del Consejo Permanente de la Facultad de Teología de Catalunya. Para Sole, es en las facultades de teología donde la mujer empieza a hacerse oír dentro de la organización: “en las Facultades de Teología, las europeas y bastantes sudamericanas, hay mujeres que tienen el mismo papel o poder que pueda tener un hombre”.

Teóloga Concepció Huerta de la Facultat de Teología de Catalunya
Teóloga Concepció Huerta de la Facultat de Teología de Catalunya

Además, la Iglesia en 2016 abrió las puertas al diaconado femenino. Pau Treinar admite que ideas como estas “han ido saliendo y permiten que las mujeres puedan presidir eventos comunitarios”. El diaconado es el más bajo de los órdenes sacerdotales. Huerta cuenta que en algunas parroquias rurales ha visto casos donde las mujeres casan o bautizan (algunas de las labores de los diáconos): “la gente de las parroquias rurales ya sabe que en un domingo segundo y cuarto en que no va a ir sacerdote, irá Teresa, que sale vestida normal, va a leer las lecturas y una reflexión sobre aquel texto y dará la comunión”. Aunque nada sirve si no se oficializa. Y es que desde que se abrió el expediente para esta cuestión hace dos años, no ha terminado de consolidarse la iniciativa y el diaconado femenino aún no es oficial.

Cada vez más voces feministas dentro de la Iglesia tienen la esperanza de que el cambio se consolide algún día. Pau Treinar espera “que por lo menos puedan tener más libertad y expresarse emocionalmente”, de forma que las mujeres terminen de poder llevar a cabo un rol equitativo dentro de la Iglesia. “Al final esto no es un mundo de hombres y mujeres, es un mundo de personas. El día que decidan todos el pensamiento será más acertado y más completo”, sentencia Pascual.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s