La desigualdad comienza en los libros de texto

España es uno de los países con mayores avances legislativos en igualdad de género. A pesar de ello, las leyes muchas veces no traspasan a la aplicación. En 2007, la Ley por la Igualdad Efectiva entre Hombres y Mujeres mencionaba la necesidad de mostrar el papel de las mujeres en la historia. Un estudio de la Universidad de Valencia reflejó en el año 2014 que tan solo el 7,5% de los referentes en los libros de texto son femeninos.

XAVIER OLIVA


Mari Carme propuso una actividad a sus alumnos de la Escola Catalunya de Sabadell. Había dos cajas, una con espejos con el marco azul y otra con el marco rosa. Los niños acudían a los primeros y las niñas a los segundos. En un momento de la actividad, ella comenzó a repartir los espejos y le dio uno rosa a un niño, éste no entendía por qué tenía que coger aquel. Mari Carme le explicó que el resultado era el mismo, su imagen se reflejaba en el espejo. El problema no era que el reflejo fuese distinto, el niño relacionaba el color del marco como algo femenino. El problema fue que aquel espejo rosa violentaba su identidad de género.

En 2014, Ana López-Navajas publicó un estudio en la Universidad de Valencia donde reflejó la existencia de un 12,8% de personajes femeninos en los contenidos educativos, pero su presencia sólo ocupaba el 7,5% del espacio en los libros. En los cursos de la ESO era aún menor. Las asignaturas de Ciencias, Tecnología y Sociales fueron las abanderadas de la baja presencia, y la que ostentó mejor resultado fue la desaparecida asignatura de Educación para la Ciudadanía, con un 20% de media.

Núria Carreras, editora de Edebé, explica que los currículums académicos de ESO y bachillerato son poco concretos con respecto a la igualdad de género. “En general, tanto el currículum de ESO como los de las diferentes materias de bachillerato son muy clásicas y, en el caso de la historia, se limita a pedir temas en orden cronológico”, apunta la editora.

Las leyes avanzan, las prácticas no

En el artículo 24 de la Ley española para la Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres, se hace referencia a la educación. Uno de los principios que se incluyen es el “establecimiento efectivo de medidas educativas destinadas al reconocimiento y enseñanza del papel de las mujeres en la historia”. El Parlament de Catalunya aprobó en 2015 la misma ley, y en su artículo 21, referido a la coeducación, menciona el mismo principio de visibilización de la aportación femenina. Sin embargo, todavía la ley encuentra trabas para su aplicación efectiva.

“Falta traspasar la parte normativa, España siempre está avanzada en materia de igualdad, pero falta traspasarla al terreno e implementarla”, apunta Maribel Ponferrada, antropóloga e investigadora del grupo EMIGRA y técnica del Observatori per a la Igualtat de la Universitat Autònoma de Barcelona. La investigadora defiende la necesidad de disponer de más recursos humanos y económicos. “Se tienen que revisar los libros, y ver quién los revisará. Pero falta impulso político y estar sobre el tema”.

“Tienes que ser tú, cuando preparas un tema, quien busque explícitamente una mujer, porque siempre aparecen hombres”

Mari Carme Lillo. Jefa de estudios de la Escola Catalunya de Sabadell

Mari Carme Lillo, jefa de estudios de la Escola Catalunya de Sabadell, apunta a que la única obligatoriedad que tienen los centros es la creación de una comisión de género, pero a nivel curricular son los propios docentes los que impulsan medidas. “Tienes que ser tú, cuando preparas un tema, quien busque explícitamente una mujer, porque siempre aparecen hombres”, dice Lillo.

Desde el mundo editorial, apuntan al currículum como principal causa del déficit de referentes femeninos. “El problema es que con un temario curricular tan largo, con gran cantidad de datos, muchas veces caen los nombres de mujeres, especialmente en las épocas anteriores al siglo XX, cuando tradicionalmente se vieron relegadas de las bases del poder político, económico y también cultural y artístico”, añade Carreras.

Existen iniciativas como el blog “Mujeres con ciencia”, impulsado desde la Cátedra de Cultura Científica de la UPV, con el objetivo de visibilizar los aportes de antiguas y nuevas investigadoras en este campo. Este tipo de iniciativas demuestran la existencia de referentes femeninos invisibilizados, “las propias disciplinas han ocultado inconscientemente, porque su propia inercia es repetir lo que ya te han enseñado” dice Ponferrada.

El lenguaje en debate

La inclusión de la cuestión de género en la educación ha impulsado el debate sobre la utilización del lenguaje neutro frente al masculino genérico. Hay guías en funcionamiento, como  el documento “Deu pistes per a un ús no sexista del vocabulari”, de Heura Marçal, del servicio de lenguas de la UAB. En este documento, se recomienda utilizar referentes no personales como, por ejemplo, en vez de “colaboradores”, utilizar “en colaboración”. En algunas escuelas, este factor se tiene presente. “Desde el equipo directivo, cuando mandamos correos electrónicos a las familias, vigilamos el vocabulario y usamos un lenguaje neutro. Mientras antes se utilizaba queridos padres ahora queridas familias” apunta Mari Carmen.

“Hay alumnas de la autónoma que han sido sancionadas por la utilización del femenino genérico porque no está adecuado por la universidad y no está aprobado por la RAE”

Maribel Ponferrada. Antropóloga e investigadora de la UAB.

A pesar de ello, la RAE continúa defendiendo el masculino genérico. Para esta institución, el desdoblamiento de los sustantivos va contra la economía del lenguaje y tiene razones extralingüísticas. De esta manera, no consideran correcto la utilización de “alumnas” y “alumnos”, porque sostienen que con “alumnos” ya se incluye a todo el colectivo. Esta inflexibilidad de la Real Academia no contribuye al cambio. “Hay alumnas de la autónoma que han sido sancionadas por la utilización del femenino genérico porque no está adecuado por la universidad y no está aprobado por la RAE”, comenta Ponferrada. La investigadora añade que no debería tolerarse el uso de un lenguaje sexista tanto en el profesorado como en el alumnado.

La escuela como reflejo social

La ausencia de referentes femeninos en los libros de texto es sólo una parte del problema. El sistema educativo es uno de los engranajes implicados en la formación de las nuevas generaciones. Una parte muy importante le corresponde a las familias, y sobre todo los padres, que suelen ser las referencias más directas. “Las familias, muchas veces de forma inconsciente, refuerzan los modelos tradicionales”, apunta Maribel Ponferrada, y añade que “la socialización a nivel de género es un impulso familiar y no puede ser que el colegio entre en guerra con la familia”. En este sentido, Mari Carme Lillo señala que “el profesorado puede estar trabajando todas estas cuestiones, pero los padres te lo pueden desmontar en un minuto”.

Lillo preparó otra actividad para sus alumnos, una obra de teatro basada en los tres cerditos. En ella, quien salvaba a las tres víctimas del lobo era la “caperucita forzuda”. Una alumna le pidió el papel de cerdito, pero no se identificaba con el género y le pidió la creación de un cuarto personaje que fuese cerdita. “A veces, ellos ven cosas que nosotros no vemos”, sentencia Mari Carmen.

 

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