La burbuja de Airbnb

KEVIN TOMÁS E IGNACIO VIGLIONE

Marta vive en un histórico edificio del Eixample en un amplio piso de tres habitaciones. Hace unos años, cuando sus hijas se independizaron, empezó a alquilar las habitaciones vacías a estudiantes extranjeros. Entonces, Marta (nombre ficticio), colgaba papelitos en los tablones de la Universidad. “Lo hice durante muchos años, cuando aún vivía mi esposo”. Ahora, su plataforma de intermediación es internet. Pero ya no alquila a estudiantes si no a turistas que viajan a Barcelona para pasar unos pocos días.

Barcelona, con una población de un millón seiscientos mil habitantes, habrá recibido en 2016 más de ocho millones y medio de turistas. Es la cuarta ciudad europea donde plataformas de intermediación tecnológicas como Airbnb han tenido más anuncios en el mes de junio, después de París, Londres y Roma. Este verano la ciudad ha alojado aproximadamente a unos 500.000 turistas, un 42% más que en 2015.

El concepto original que sustentaba Airbnb (Air bed and Breakfast) de ofrecer “cama y desayuno” por unos días en un piso habitado, ha evolucionado hasta transformarse en una intermediación de pisos en alquiler que están totalmente a disposición de los visitantes. Se pierde de esta forma una de las características de este fenómeno, que era compartir una vivienda con una persona residente en la ciudad que se visitaba. Esta rotación permanente ha propiciado que, para quienes alquilan, ahora sea más rentable acogerse a la fórmula de alquiler por unos días que facilitar un contrato estable.

El incremento del valor del alquiler ha derivado en un proceso de expulsión de los vecinos habituales, conocido como gentrificación, para dejar paso a centenares de visitantes esporádicos sin arraigo en el barrio ni en la ciudad. Y también los comercios tradicionales mutan para adaptarse a los hábitos y costumbres de los turistas. El impacto ha sido más fuerte en los barrios con mayor reclamo turístico. “Cap Pis Turístic”, “El turismo mata barrios”, “Tourists go home” son algunos de los carteles que se pueden ver colgados de los balcones en los lugares más afectados por la gentrificación como Gràcia, La Barceloneta, El Raval, El Barrio Gótico y toda Ciutat Vella.

Las quejas de los hoteleros

Durante muchos años Marta compartió su piso del Eixample con su marido, ya fallecido, y sus dos hijas. Ahora que está sola, su hija menor es quien gestiona las habitaciones a través de la plataforma de Airbnb. “Prefiero que sean parejas, ya que me gusta recrear en mi hogar un ambiente familiar. Así, por un lado, no me siento tan sola, y por otro puedo seguir aquí, donde vivo desde hace cuarenta años. Si no, tendría que mudarme a un apartamento más pequeño y tal vez en otro barrio”.

“Plataformas como Airbnb están jugando con ventaja por el hecho de no pagar impuestos, ni tener que cumplir con normativas”, afirma Roger Callejà, director de innovación e e-commerce del Gremi d’Hotels de Barcelona

Un estudio encargado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) concluye que dos de cada tres usuarios de las plataformas colaborativas optan por los pisos turísticos debido al factor precio. “Este tipo de plataformas están jugando con ventaja por el hecho de no pagar impuestos, ni tener que cumplir con normativas”, afirma Roger Callejà, director de innovación e e-commerce del Gremi d’Hotels de Barcelona. Pero el problema real, en opinión de Callejà, es que ya no son una plataforma colaborativa: “Están usurpando el mote colaborativo”. Según el director del Gremi d’Hotels, Plataformas como Airbnb ofrecen pisos de empresas y particulares con actividades económicas intensivas, incluso de multipropiedad. “Son una clara amenaza e incluso la mayoría de los establecimientos que se publican son ilegales. Estamos viendo un impacto de canibalización”.

Reforma de impuestos

Uno de los causantes de este fenómeno es la falta de legislación. No hay ninguna ley que regularice estas plataformas para que ejerzan un primer filtro a la hora de permitir la publicación de determinadas ofertas de pisos y habitaciones de alquiler temporal. Sin embargo, está prevista una reforma de los impuestos que se aplican al turismo con el fin de ampliar los conceptos tributarios e incorporar nuevas modalidades de alojamiento.

La Agencia Tributaria de Cataluña recauda alrededor de 23 millones de euros anuales por el impuesto sobre las pernoctaciones en establecimientos turísticos, de los cuales más de un 80% lo aporta la hostelería tradicional. El propósito de estas iniciativas es ejercer un mayor control sobre las plataformas. Airbnb, la más conocida, ha declinado hacer declaraciones para este reportaje, al igual que la Asociación de Apartamentos Turísticos de Barcelona. Tampoco las personas que alquilan habitaciones y han brindado su testimonio han querido aparecer con su nombre auténtico, conscientes de que están en una situación irregular.

La inminente regulación de aspectos relacionados con los pisos turísticos afectará a usuarios como Pere, un músico de 35 años que hace dos años que alquila una habitación de su piso del Raval. “Cuando estoy bien económicamente, me quedo solo. Pero si estoy en una situación más complicada, alquilo mi habitación. Soy autónomo, hay meses que gano más y otros en que Airbnb me ayuda”. Alquila su habitación a turistas por 20 euros al día en invierno y 30 euros en verano. Según Pere, logra completar un sueldo, que sin esta opción no le permitiría llegar a fin de mes.

Democratización del turismo

Roger Pallarols, director general del Gremi de Restauració de Barcelona, defiende que todos estos debates no deberían repercutir negativamente sobre el turismo. “Es fundamental que la ciudad aprecie el turismo como una fuente de ingresos hoy en día imprescindible y valore los muchos impactos positivos que producen en nuestra economía y en la creación de empleo, con casi ocho mil puntos de restauración y casi setenta mil puestos de empleos directos”.

El sector de la gastronomía, como tantos otros, resulta directamente beneficiado de la presencia de visitantes en la ciudad, que crecen año tras año.  Acerca de los hábitos del turista que se aloja en pisos publicados en pla
taformas online, Pallarols subraya que es muy diverso. “El consumidor de este tipo de viviendas turísticas evidentemente es usuario de los establecimientos de restauración de la ciudad. Podríamos decir que este fenómeno ha generado una ‘democratización del turismo”.

info
INFOGRAFIA: KEVIN TOMÁS
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s