Un festín a oscuras

danslenoirbuena
Entrada aDans le noir?”, restaurante, ubicado en la ciudad condal, en la que los platos se elaboran de tal manera que puedan ser disfrutados por los presentes a oscuras. Foto: Macarena Bernáldez y Laura Rodríguez.

MACARENA BERNÁLDEZ Y LAURA RODRÍGUEZ 

En “Dans Le Noir?” se come y se bebe a oscuras. Este restaurante situado en la ciudad condal es atendido por personas invidentes y ofrece a todo el público una experiencia sensorial  que deja de lado la visión por unas horas. El sonido de los cubiertos, el sabor en la boca y el tacto son los pilares de esta nueva forma de ver la comida. 

La oscuridad se impone en la sala y el ambiente se llena de voces que conversan entre ellas. “¡Ay, no sé dónde están los vasos! ¿Cuántos cubiertos hay?”, dice una voz curiosa y alegre. “Dos, uno a cada lado, cariño”, le responde otra casi gritando y con un tono grave y masculino. De repente, una voz interrumpe la conversación y pregunta qué desean beber. Al cabo de unos minutos, llega el primer plato. Diversidad de manos se arrojan sobre la mesa con el fin de adivinar qué es aquello que desprende tan rico olor. “¿Estás usando el tenedor?, dice Pedro a su mujer, María. “No. Al final estoy comiendo con las manos”, responde ella. Multitud de sonidos se mezclan en el espacio. Entre ellos, se escucha el de las ruedas del carrito que utiliza uno de los camareros para transportar los platos de comida. Así  comienza la cena de los comensales que acuden a “Dans Le Noir?”, un restaurante atendido por ciegos ubicado en El Borne.

Edouard Du Breuil dio vida a la idea de “Dans Le Noir?” (¿En la oscuridad?) en los años 80, tras acudir a una cena organizada por la asociación Blinde Kuh (vaca ciega) en Suiza. Un evento destinado a familiares de personas invidentes con el objetivo de entender mejor el mundo en el que viven. El grupo inversionista ETHIK, liderado por Du Breuil, abrió su primer restaurante en 2004 en París. Desde esa fecha, se han abierto otras franquicias en Londres, Nairobi, San Petersburgo y Barcelona.

La decoración clásica y moderna del local, situado en Barcelona y abierto en 2009, no pasa desapercibida entre los paseantes. La luz tenue del recibidor permite a los comensales adaptarse progresivamente a la completa oscuridad con la que se encontrarán en el comedor. Por este motivo, frente a la barra y a mano izquierda, se encuentran unas taquillas para que los clientes depositen sus aparatos electrónicos, y así evitar que un rayo de luz estropee la experiencia de cenar completamente a oscuras. La puntualidad es primordial ya que el acceso a la sala tiene lugar en grupo.

El restaurante cuenta con un espacio de espera en el que dos amigas, sentadas en un sofá, toman una copa de vino blanco mientras esperan a que lleguen los comensales del primer turno. Entre risas se preguntan cómo será la experiencia y si serán capaces de utilizar los cubiertos sin mancharse. De pronto, una mujer de cabello rizado se acerca a ellas y anuncia con una dulce voz: “Señoras, acompáñenme por favor”. El reloj marca las nueve. Se empieza a formar una fila entre los presentes, a los que se les pide que especifiquen los alimentos a los que son alérgicos, mientras tocan el hombro derecho de la persona que tienen delante para así ser guiados hasta el interior. Una vez dentro, la camarera ayuda a los clientes a tomar asiento en las largas mesas que llenan el lugar. Cada uno tendrá que adivinar los platos que componen el menú y que desafían su sentido del gusto.

Todos los platos se elaboran de tal manera que puedan ser disfrutados por los presentes a oscuras. “Nuestro chef, Adrià Subirana, selecciona los vinos, prepara el menú y descarta los alimentos a los que son alérgicos los presentes. El resto del equipo prueba las elaboraciones a oscuras para confirmar que se pueden coger fácilmente y se adecuan al ambiente. Por ejemplo, una sopa no sería una elección acertada”, explica Julie Lecompte, directora de comunicación de “Dans le noir?” en Barcelona. A la salida de la cena, Lecompte pregunta entre risas a los clientes: “¿Supongo que saben lo que han comido, no?”. A continuación les explica detalladamente en qué consistía el menú. “A veces te pones a comer y no aprecias el gusto de los alimentos pero de esta manera desarrollas más el sentido del olfato y del gusto. Para mí es una experiencia muy bonita y positiva”, dice Eva González que ha asistido con su familia para celebrar el cumpleaños de su marido.

Hace siete años que José Luís Pujadas trabaja en el restaurante “Dans Le Noir?”. Ese es el periodo que lleva abierta esta franquicia que contrata a personas invidentes de nacimiento y a otras que, como él, fueron perdiendo progresivamente la visión. “Tengo una enfermedad degenerativa, es decir, mis ojos ven perfectamente pero el nervio óptico no se me regenera. Veo sombras, bultos y poco más”, cuenta Pujadas. Además de desempeñar el cargo de jefe de sala y de camarero, forma a los nuevos sommelier que quieren incorporarse en el restaurante. “El proceso de formación suele durar más o menos una semana, en función de lo que tarde la persona en memorizar y adaptarse a la sala”, explica.

El gusto y la vista no son los únicos protagonistas de la noche, sino también el oído. Un viernes de cada mes, el restaurante organiza una fiesta llamada “Discoteca del silencio”, durante la cual los clientes se colocan unos cascos que emiten música con volumen alto. En la parte superior de la barra, ubicada en la segunda planta del restaurante, cuelgan unos carteles que muestran el nombre de cuatro cócteles en lenguaje de signos. A través de ellos, los comensales pueden interactuar con los barman presentes en la barra y así pedir sus consumiciones. De esta manera, las personas pueden llegar a experimentar lo que siente una persona que no puede oír lo que sucede a su alrededor.

“Un invidente cuando está en su casa puede tomar un plato y llevarlo al salón perfectamente. En “Dans le noir?” sucede lo mismo”, dice José Luis Pujadas, jefe de sala del restaurante

Pujadas, el jefe de sala, cuenta que “en el restaurante trabajan tres barman, una mujer y dos hombres. Estos dos últimos son sordos totalmente, uno de nacimiento y el otro desde la edad adulta. La mujer es ‘sordo medio’. Es la animadora que incita a los clientes a tomar algo y a comunicarse con ellos en el caso de no entender el lenguaje de signos”. Así cada cliente comprueba que esta discapacidad no supone ningún impedimento para trabajar y disfrutar de unos tragos. Además de contar con personas invidentes y sordas, el grupo empresarial contrata a personas con discapacidad motora o con síndrome de Asperger, presentes únicamente en el restaurante de París.

El objetivo principal de “Dans le noir?” ha sido promover la inclusión de personas con algún tipo de discapacidad en el mundo laboral y demostrar que una empresa con este capital humano puede funcionar muy bien. “Somos una empresa normal y corriente que funciona perfectamente desde hace 15 años”, cuenta Julie Lecompte, directora de comunicación del local. Esta trayectoria los llevó a ganar el premio de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME), por la inclusión laboral de personas con discapacidad, el pasado 28 de noviembre. “En general, cuando se hace referencia a personas invidentes en España, lo primero que se nos viene a la cabeza es la ONCE. Las personas creen que el único trabajo que podemos desempeñar es vender cupones. Lo cierto es que un invidente cuando está en su casa puede coger un plato y llevarlo al salón perfectamente. En “Dans le noir?” sucede lo mismo”, dice Pujadas, el primer mesero de este atípico restaurante en Barcelona.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s